Que afortunada me siento de haber encontrado en mi camino a esa persona con la que compartir mi vida, se convierte en la más apasionante de las aventuras. El es ese árbol que me da sombra cuando el calor aprieta, sobre el que me tumbo a descansar cuando las fuerzas me flaquean, y cuyas ramas me acarician suavemente cuando me siento abatida.
El es quien revuelve mi corazón, el que hace que las mariposas de mi estómago vuelen revoltosas y el que mantiene encendida la pasión en mi vida.
Además, él es el responsable de que mis hijos estén a mi lado, ... y a su lado.
Gracias, incierto destino, por haberlo cruzado en mi camino.